La inflación: un tipo de cáncer que afecta la economía venezolana

José Fuentes
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CEDICE
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Economía

La inflación: un tipo de cáncer que afecta la economía venezolana

A pesar de los controles de precios implementados, el aumento en el valor de los bienes y servicios sigue mermando los ingresos de la población venezolana  

El herrero José Fuentes, de 46 años de edad y habitante de la zona de Catia, es uno de los perjudicados del decrecimiento económico que ha experimentado el país en los últimos años. Fuentes dijo que lo que antes gastaba en la semana, ahora es el doble. La inflación “nos ha afectado de manera vertiginosa. El dinero no es suficiente para todos los gastos”. Asimismo, explicó que para hacerle frente a esta alza de precios ha tenido que triplicar el costo de sus trabajos de herrería.

De acuerdo a la más reciente publicación del Índice de Libertades Económicas, que mide el valor del crecimiento económico de 177 países del mundo, Venezuela se posicionó en el puesto número 174 con un índice de 36,1, por encima de Zimbabue, Cuba y Corea del Norte. Esto implica una disminución en la producción nacional, un alto nivel de desempleo y un aumento en la inflación, señaló Francisco Chirinos, presidente del Colegio de Economistas del Distrito Capital. Personas como José Fuentes entienden estas consecuencias como algo más que simples valores numéricos, pues las viven a diario.

Chirinos mencionó que “el índice de inflación es inversamente proporcional a la capacidad de consumo, al poder adquisitivo” de los consumidores. Es decir, mientras mayor sea el índice de inflación, menor va a ser la capacidad de compra de las personas,  y de seguir así “aumentarán la pobreza y el hambre”.

Por su parte, las cifras oficiales presentadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) mostraron que la inflación anualizada para el año 2013 fue de 56,2%, lo que indica que si antes se compraba una cantidad determinada de productos con 100 Bs, ahora se podrán adquirir menos de la mitad, explicó Chirinos. Fuentes indicó que los alimentos son el rubro que más ha aumentado y que ahora opta por comprar en ferias de hortalizas, ya que “hay más variedad y es más económico”.

Estas ferias se ubican en puntos estratégicos de la ciudad capitalina: donde hay mayor circulación de personas. Estos pequeños comerciantes se caracterizan por vender a precios inferiores de los que se consiguen en grandes mercados o supermercados. Son puntos ya establecidos que, una vez a la semana, ofrecen diversidad de vegetales y hortalizas. Se les puede conseguir temprano por la mañana, en la tarde o en la noche. Sus horarios de venta varían conforme al lugar donde estén. Eso sí, siempre tienen gente esperando por ellos.

No obstante, ni estos pequeños empresarios escapan al fenómeno de la inflación. David da Silva, profesor de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello, indicó que “no tienen ese músculo financiero que puede tener otra empresa más grande” y que por eso les cuesta soportar el alza en los precios y deben hacer reajustes continuamente.

Para Vladimir Chelminski, colaborador del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice) y antiguo Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas, el empresario es uno de los más afectados por el aumento sostenido de los precios, ya que este “vive de su empresa, y por ello puede perder su puesto, su cargo y todo lo que tiene. Pero el trabajador solo pierde su ingreso”.

Chelminski afirmó que las empresas tienen problemas para producir y que “si no se toman medidas reales para revertir el proceso inflacionario, sobre todo para ponerle disciplina a la política monetaria y fiscal”, es decir, a las acciones que toma el BCV para controlar la cantidad de dinero en circulación y el crédito que se les da a los distintos sectores de la economía, y al uso del gasto público y los impuestos, pudiera haber un índice mucho mayor de inflación.

“Es una situación imposible para que un país pueda prosperar y para que los padres de familia puedan mantener a los suyos”, agregó el colaborador de Cedice. Estos economistas concluyen que a toda la población le afecta por igual el proceso de inflación que se vive.

Economía inflacionaria. Pero, ¿cómo se vuelve inflacionaria la economía de un país? “El exceso de demanda de bienes y servicios, la poca oferta de estos, el exceso de liquidez o de dinero impreso sin respaldo adecuado (dinero sin valor real), la falta de divisas para importar materia prima y así producir, la falta de inversión y los controles de precios” contribuyen a que el proceso inflacionario se acentúe, explicó da Silva.

En la nación existe “un desequilibrio entre ingresos y gastos fiscales”.  Esto quiere decir que los gastos del presupuesto del Estado, como el gasto por los seguros sociales, son superiores a los ingresos, por ejemplo: los ingresos por los impuestos recaudados. “Se tiene entonces un problema de déficit fiscal que no se corrige”. Lo que significa que el presupuesto del país presenta un saldo negativo: los recursos económicos no son suficientes, aseguró Maritza Izaguirre, profesora investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Ucab (IIES-Ucab).

Hace un tiempo, el precio del barril del petróleo aportaba los ingresos suficientes como para importar. Sin embargo, ahora existen dificultades con la obtención de dólares y se tuvo que “racionarlos” mediante la implementación de distintos sistemas cambiarios para asegurar la existencia de divisas, afectando a las empresas, a los “compradores asociados al sector que produce y que requieren insumos” importados, continuó la profesora investigadora.

Izaguirre explicó que ha habido un aumento en la demanda de bienes y servicios, como consecuencia de la aplicación de programas sociales (misiones) destinados a mejorar los ingresos de personas de bajos recursos, pero la oferta de estos productos no ha crecido en la misma proporción. Esto, aunado a las políticas de controles de precios, facilita el desarrollo de fenómenos como la escasez y la inflación.

Libertades económicas. Las políticas de controles de precios han surgido como una respuesta por parte del Gobierno Nacional frente al alza sostenida de los precios de bienes y servicios. El 23 de enero de este año, se publicó en Gaceta Oficial número 40.340 la Ley Orgánica de Precios Justos que fijó un margen máximo de ganancia del 30%. No obstante, el economista da Silva afirmó que los controles de precios no fomentan la producción.

Con cuatro tipos de cambio existentes en el país: la tasa preferencial a 6,30 Bs, la tasa Sicad a 10,70 Bs. por dólar, la tasa Sicad II que se ubicó este viernes en 49,01 Bs., y el dólar paralelo, se torna confuso a qué precio se van a fijar los precios justos. “Esa ley no es la más factible en estos momentos”, apuntó da Silva.

Este economista sostuvo que, si un producto no se puede vender a un precio que deje un margen de ganancia mínimo y que alcance para cubrir los costos de producirlo, “sencillamente no se va a producir. Es por eso que se tiene un índice de escasez muy alto”.

Chelminski declaró que “el control más eficaz, el más importante, el que más le duele a una empresa y el que le hace más daño, es el control de precios: precios máximos, precios mínimos, tipo de cambio respecto al dólar y los precios del trabajo”.

“Los controles, paradójicamente, lo que hacen es descontrolarlo todo. La economía se está paralizando y tiene que ser liberada”, puntualizó el colaborador de Cedice. Además, indicó que los precios no pueden estar sometidos a controles, y que estos se han acentuado desde 1968, pero no han solucionado los problemas económicos del país.

Interrupción estadística. El BCV es el ente encargado de brindar los datos que permiten medir la situación económica de la nación, como los indicadores de precios al consumidor, de escasez, del PIB y otros. Pero, desde hace algunos meses, se ha hecho difícil obtenerlos a tiempo. “Sin cifras buenas, de calidad y de una base estadística confiable es muy complicado” realizar análisis económicos que sean satisfactorios, dijo Izaguirre.

Chirinos acotó que este retraso en la suministración de información estadística responde a que los índices son cada vez más alarmantes. El hecho de que no aparezca en los organismos oficiales, como el INE o el BCV, es porque se están “haciendo los despistados”, puntualizó el economista.

El profesor de economía de la Ucab manifestó que el PIB en el último trimestre de 2013 “no aparece publicado explícitamente, la inflación del mes de febrero salió muy tarde y a estas alturas no sabemos cuánto fue la inflación del mes de marzo. Ese retraso en la publicación de datos te hace creer que esos números no son confiables”.

Estos economistas creen que la interrupción en la información estadística se debe a motivos más políticos que económicos. “Si el BCV muestra que la economía no va muy bien, entonces eso puede traer muchos costos” políticos, dijo el profesor da Silva. “Significa una caída en el poder adquisitivo terrible que no quieren revelar las cifras oficiales”. Si no las publican, los economistas se ven obligados a calcular estimados de las cifras reales, mencionó Chirinos.

Aunque estos expertos en materia económica hicieron estimaciones distintas sobre el valor actual de la inflación, en lo que sí están de acuerdo es en que el Índice de Precios al Consumidor seguirá en aumento continuo si no se toman acciones concretas y de carácter macroeconómico, como fomentar la inversión y garantizar las divisas necesarias para las importaciones, para estabilizar los precios de los productos venezolanos.

Otras medidas. Es por ello que “se tiene que corregir la política económica”, dijo la profesora investigadora del IIES-Ucab. Incluyó como mecanismos para solventar los problemas económicos de la nación la reducción de gastos y el aumento de ingresos públicos, ya que al “incorporar al sector de empresas estatales una gran parte del aparato productivo que era privado” se dejó de generar un pago de impuestos considerable.

Da Silva explicó que generar más credibilidad por parte del Estado, mediante permitir que el sector privado invierta y fomentar esa inversión al brindarles seguridad jurídica a los empresarios y disminuir así el posible temor de que los expropien, facilitar el acceso a divisas, y reducir los controles permitiría una disminución en el aumento de los precios.

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Un pensamiento en “La inflación: un tipo de cáncer que afecta la economía venezolana”

  1. El texto mejoró considerablemente pero aún así debes trabajar más en la estructura, particularmente en las transiciones. El tema es muy complejo y en oportunidades se vuelve muy abstracto. Lo más original del reportaje, que lo político está desdibujando la credibilidad en las cifras, queda como desdibujado por la forma en que se presenta. Debe mejorarse tanto la entrada como el cierre, que se vuelven abruptos. La metáfora del cáncer no queda claramente demostrada.

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